lunes, 30 de marzo de 2015

Enseñame a bailar
por los pliegues de tu falda,
princesa.
A volar por encima de mis miedos,
o por debajo de tus bragas,
seamos el último orgasmo de una noche de excesos
o la sonrisa de la mañana siguiente
cuando te vea en mi cama.
Cógeme de la mano,                        
y vamos a beber hasta que no recuerde ni mi nombre,
porque prefiero la resaca de mañana
que seguir cuerdo esta noche.
Llévame a la cornisa del piso 23,
y bailemos hasta que nuestros pies no nos respondan.
Hagamos lo que quieras,
princesa.
Pero por favor
no me dejes,
que ya tengo suficiente,
con las mariposas muertas
de mi estomago.