sábado, 19 de septiembre de 2015

Ha bajado la luna a mi balcón y me ha dicho que le has robado todos los sueños que guardaba dentro, me ha contado que las estrellas ya no salen por miedo a que les deslumbres, la pobre ha estado llorando en mi hombro y juntos nos hemos acordado de tus pestañas, suena bastante idiota, pero que mejor trampolín que el de tus ojos. No se de dónde hemos sacado el valor necesario, pero supongo que entre los dos hemos podido marcar tu número y darle al botoncito verde, lo has cogido cuando estaba a punto de saltar el contestador y sin ni siquiera decir nosotros una palabra has dicho que no, que se acabaron los poetas y los sueños imposibles, que estabas harta de todos y que no nos merecemos llorar, que tu corazón te está cortando el pecho por dentro y que cada vez cuesta más respirar. En ese momento nos hemos dado cuenta de que ningún mortal o astro podría quererte como te mereces, luego has colgado y el vacío que has dejado ha sido inmenso. La luna me ha mirado con el alma hecha destrozos y me ha dicho que ningun lugar del universo se podría llamar hogar si no estás tú en el para recibirnos con los brazos abiertos, después se ha ido, y me he quedado solo, creo que abriré otra botella.

martes, 28 de julio de 2015

Hay mujeres que se visten con flores rojas
y sueños violetas,
que caminan libres de ataduras y zapatos,
que se despeinan
y corren sobre clavos ardiendo.
Hay mujeres que tienen alas
y versos
y besos
más destructivos que cualquier bomba nuclear en Hiroshima.
Hay mujeres que juegan al amor
y nunca pierden
porque guardan todos los ases en la manga.
Hay mujeres que bailan de la mano del diablo
y firman la paz
para empezar guerras.
Hay mujeres que no duermen
y sólo salen por las noches.
Hay mujeres que se desvisten
y se quitan los tacones despacito
para no despertar a la soledad y a el miedo,
que están abrazados en su cama.
Hay mujeres precipicio
que es mejor no conocer nunca,
porque una vez que saltas
de esas,
ya no regresas.

domingo, 7 de junio de 2015

Dicen que le han visto reír
por los callejones de Madrid
a las 6 a.m,
y lo iluminaba todo,
con sus ojillos de bestia
buscando la próxima presa.
Musa de poetas suicidas,
musa de poetas,
musa de  
musas.
Tenía las piernas más largas,
la falda más corta,
y el carmín más intenso
de toda Malasaña.
Vivía en los antros más putrefactos
buscando el calor
bajo un par de copas o algún peta,
ya que ningún cuerpo (ni ningún alma)
era capaz de comprenderla.
Soñaba con ser un espíritu libre,
más allá de todas las cárceles que le encerraban.
Por eso un día,
nos escribió una carta
a todos nosotros,
diciéndonos que se marchaba,
en busca de otros bares
y otras vidas
lejos de todas estas celdas.

viernes, 29 de mayo de 2015

Hoy
apuesto por mis caídas al vacío
y mis golpes bajos ,
apuesto por mi carácter destructivo
y mis idas y venidas devastadoras,
apuesto por quererme y odiarme más que a nadie y a nada en este mundo,
apuesto por mis guerras internas
y por cada una de mis cicatrices,
apuesto por mis inviernos interminables
y mis primaveras suicidas,
apuesto por mis demonios
ya que todos los ángeles me han abandonado,
apuesto por ser y por estar,
apuesto por mi,
porque sí,
al fin y al cabo
voy a ser la única que me acabe aguantando.

sábado, 9 de mayo de 2015

Sabía que iba a estrellarme
y aún así,
aceleré.
Para causar la explosión más bonita
en la guerra más mortífera de todos los tiempos.                                  
Yo,                                                        
como buena suicida que soy,
hoy le dedico                                  
a tus curvas            
por las que yo tanto derrapaba
el llanto más puro,              
y los besos más sinceros
jamás vistos,
por el ser humano.
Brindemos
por los momentos compartidos,
aunque los dos sabemos,      
que los mejores brindis            
son los de tus pestañas,
o eran.
Que estoy en ruinas              
y voy acumulando escombros
con el paso del tiempo,
pero bueno
que he aprendido a cogerlos cariño
y no nos va tan mal juntos.
Ya no quedan vigas
ni vidas,          
que puedan recomponer                
este alma tan vacío          
que tengo desde que te fuiste;
ahora sólo hay pena,
y lágrimas que se pierden
por los acantilados de mis mejillas,
dejando un sabor salado en mis labios,
ya que no estás para lamerlos.
Pero bueno,
aquí concluye mi lamento suicida
y mi propio derrumbamiento.

lunes, 30 de marzo de 2015

Enseñame a bailar
por los pliegues de tu falda,
princesa.
A volar por encima de mis miedos,
o por debajo de tus bragas,
seamos el último orgasmo de una noche de excesos
o la sonrisa de la mañana siguiente
cuando te vea en mi cama.
Cógeme de la mano,                        
y vamos a beber hasta que no recuerde ni mi nombre,
porque prefiero la resaca de mañana
que seguir cuerdo esta noche.
Llévame a la cornisa del piso 23,
y bailemos hasta que nuestros pies no nos respondan.
Hagamos lo que quieras,
princesa.
Pero por favor
no me dejes,
que ya tengo suficiente,
con las mariposas muertas
de mi estomago.

sábado, 24 de enero de 2015


No me quiero morir sin decirle a Houston que resolví el problema,

que la bajada de tensión era lo de menos

lo que fallaban eran los motores,

esos que sustentaban nuestro alma

y se iban desgastando,

al igual que las ganas de arreglarlos.

Vivíamos a base de heridas

y de brechas

y de caos

y de oportunismos que no eran siempre los correctos,

vivíamos,

por llamarlo de algún modo

bajo el mandato de una panda de gilipollas,

que nos estaban hundiendo,

más bien,

ya estábamos hundidos

(y no era por nuestro propio peso),

para qué engañarnos.

La autodestrucción era inevitable,

éramos un juego entre angeles y demonios,

éramos el mismísimo diablo

y nos creíamos Dios,

menuda panda de hipócritas,

insolentes

y degradantes.

Desgarramos nuestros principios

y como no era suficiente con nosotros mismos

decidimos cargarnoslo todo,

reducir
 
a cenizas,

a escombros

cuerpos

que ya
 
no importan

a

nadie.