sábado, 26 de abril de 2014

Somos yo y mi cometido.


8 a.m.

El amanecer en su punto más deslumbrante
y yo,
en mi punto más decadente,
no sé si es la resaca
o si soy yo.

Buscando unos labios a los que aferrarse
que den abrigo a este invierno que llevo dentro
y que me lleven consigo,
para siempre,
que me liberen de este tormento,
que me separen de mi misma
porque ya no me aguanto.

Soy mi peor pesadilla,
el monstruo de debajo de mi cama.

Quiero empezar de cero,
porque me asusto y me doy miedo,
soy el café frío que nadie quiere
o esa carcajada que suena encima de las demás.

Somos yo y mi cometido.

miércoles, 23 de abril de 2014

Como la adrenalina que te crea el preconcierto.
Como la sensación de malestar bienestar al haberlo acabado.
Como la vida que producen tus dedos al tocar la melodía.
Como bloquarte con un pasaje de cuatro notas.
Como hacerte uno con el instrumento, y notar que no hay nada más allá de esas puertas azules.
Como rasgar las cuerdas de la guitarra.
Como presionar las teclas del piano.
Como frotar con el arco un contrabajo.
Como pulsar las llaves de un clarinete.
Como golpear la batería.
Como ser músico, o así lo llamen.

lunes, 14 de abril de 2014

Inaccesible.

Soy la botella de la tercera estantería del bar, la inaccesible, la que acumula polvo, la que lleva diez años borracha por el propio alcohol, la que nadie ve, o a la que ignoran porque seguramente esté rancia.
Pero lo que no saben es que con esa botella es con la que mejor te la coges, con la que más disfrutas aunque tenga un sabor agrio, con la que pasaras los mejores momentos.
En verdad solo sabemos ir a lo seguro, a lo accesible, así que aquí sigo, esperando a que alguien descorche la botella de la tercera estantería.

lunes, 7 de abril de 2014

Suicida.

Caminaba con paso fijo
por el precipicio,
hacia delante,
uno,
dos,
tres,
cuatro pasos,
se paró de repente,
con decisión,
como era ella.

Miró atrás
y vio su vida,
su sociedad,
su mundo,
lo vio todo,
entonces no dudó.

Saltó
y se precipitó al vacío,
hacia su muerte
o
su libertad.

jueves, 3 de abril de 2014

Solamente te quejas.

Te quejas
de los días lluviosos,
pero te proteges cuando hace sol.

Te quejas
del frío,
pero repugnas el calor.

Te quejas
de la vida,
pero te lo ha dado todo.

Te quejas
de que estas sola,
pero no lo remedias.

Te quejas
por lo que tienes,
pero no sabes lo que darían otros por ello.

Te quejas
de la sociedad,
pero no te manifiestas.

Te quejas
por tus ojos marrones,
pero no sabes que pueden ser más bonitos,
que el azul cielo.

Te quejas
de la hipocresía,
pero tu eres la más hipócrita.

Te quejas
de la distancia,
pero eres tú la que se aleja.

Te quejas
el vicio,
pero eres adicta.

Te quejas
de los demás,
pero no te has parado a mirarte.

Te quejas
del invierno,
pero lo aclamas en verano.

Te quejas,
solamente te quejas,
y ya no aguanto tus quejas.

miércoles, 2 de abril de 2014

Pequeña masoca con los sentimientos.

Y llega ella, una mañana más de otoño, con sus ojos cansados y sus párpados hinchados de haber estado llorando toda la noche por él.

Debajo de su blusa de manga larga se esconden unos moratones, y no se encuentran solamente en la piel. Mi niña ingenua, pequeña masoca con los sentimientos, que con el dolor se cree que se alivia y en realidad se está matando por dentro.

El paquete de tabaco a la mitad, igual que su corazón. Ella no era de las que se dejaba vencer por el amor, siempre tenía esa sonrisa irónica y el vodka en mano, ahogando sus penas en él.

Pero los tiempos cambian, y la vida se le ha venido encima. Ahora se pasa las noches en vela y ya no sale los sábados porque espera su llamada, pero no volverá, ni él, ni su antiguo yo.